Camino hacia la noche triste

Lord Crawen

― Dile que explique, ¿cómo es que puede hablar con sus dioses y estos le responden? ¡Traduce ya, joder!

Diego de Ordás, fuera de sus cabales por no poder contener la rabia de lo que estaba buscando, solicitó una reunión con su entonces prisionero Moctezuma, al cual, no le sacaba mucha historia respecto a su búsqueda. Jerónimo de Aguilar instaba a Moctezuma a que expresara lo que Ordás insistía en obtener. Sumamente desesperado, Ordás se fue al cuello de Moctezuma, abriendo y cerrando sus fauces como la bestia que era.

Cortés llegó detrás, lo apartó del cuerpo de Moctezuma y exigió respuestas.

― ¿Podéis deciros que ocurre aquí? ¡Ordás! ¿Te has vuelto loco? ¿Observáis siquiera lo que hacéis aquí? Generarás una revolución sin nombre con el resto de los mexicas.

― Navegante rastrero, tú has venido por conocimiento y tierras, yo he venido por conocimiento y grandes tesoros que tu mente jamás podrá entender.

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