Corazón del cielo

Escoria Medina

Lo mantuve oculto durante años. El paso del tiempo le ha quitado el brillo, el deseo. A veces, en las noches de insomnio lo escucho vibrar, llamándome. Ese sonido inaudible para otros pero que mis oídos identifican de inmediato. Su canto me duerme y en sueños volvemos a ser uno, otorgándome el terrible conocimiento. En su brillo vi más allá de las estrellas y las constelaciones, y ahí, entre espacios que el hombre nunca podrá nombrar, existe él, dormido, aguardando el momento de destruirlo todo.

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