Alpha

La bestia, el Dios, el Omega, a la creatura se le consagra una única vez cada vida, cada siglo. La joven ofrenda está aquí para cumplir con su tarea. No llora, no sufre, está lista bajo la premisa de aceptar un destino que se le obsequió y aceptó. Es virgen, porque la sangre derramada será la forma de santiguar el culto.

Ella espera, con las caderas abiertas, los senos expuestos, la libido lista para llevar a cabo el mayor de los rituales. No hay manos, no hay otro cuerpo humano, pero la piel siente, goza con el roce de algo que no puede ver. Rodea los muslos, las nalgas y llega hasta el monte de Venus donde explora las comisuras del placer. La penetración es inminente. Ella lo espera, mojada, lista. El ser espera, busca el goce en el clítoris. Ella se entrega a los placeres que le regala su cuerpo. Los senos lamidos, mordisqueados. Los pezones erectos ante el tacto y el aliento.

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Belleza Natural

Leonora Zea

El despertador sonó y Javier aún sin abrir los ojos, empezó a sentir el mal humor recorrer su cuerpo.

—Ya párate, dormilón.
Más a fuerza que por gusto, Javier entreabrió los ojos. Jess, con una bata rosa lencera, lo esperaba al pie de la cama con una taza de café recién hecha.

—Nada como una buena taza de café para empezar el día—. dijo Javier mientras se sentaba tratando de ahuyentar el mal genio que lo acechaba. Lo último que quería era una nueva pelea con su esposa.

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El Nahual Errante #6 L’Amour Pourri

Para el amor queremos buscar sentido en lo predestinado, como si de un melodrama se tratase, pero yo lo veo más como la mala suerte: toparse por desgracia con los dos o tres años de la siguiente terapia. Mi madre bien me lo decía, “no voy a pagar terapias por el siguiente tropiezo amoroso, así que piénsalo bien”, pero yo nunca lo pensé muy bien y me dejé llevar, arrasando con todo a mi paso. El amor es un mundo fantástico y tétrico, depende de qué lado del show te toque mirar y, por eso, no podía quedar de lado como tema para el Nahual Errante.

¿Qué es el amor? Ya lo plantea Miguel Diaz como la eterna pregunta sin respuesta en su texto Saber amar con el que debuta como escritor de estas páginas. Los textos que componen este número van más enfocados en la reflexión en torno al mundo idílico del amor y las consecuencias después de despertar.

La portada, al igual que al monstruo de Frankenstein, es el conjunto de todo lo que termina podrido y unido. Busca en el amor la aceptación, pero sólo consigue inspirar la repulsión y el deseo de lo perverso. ¿Tan horrible es el amor?, ¿Quién podría siquiera intentar definirlo? Tal vez Mariana Enríquez se aproximó con Las cosas que perdimos en el fuego en los rostros quemados y desfigurados por “amor”.

La música, el cine y prácticamente cualquier creación humana habla sobre este florido sentimiento, así que las recomendaciones no se quedaron atrás y en la sección de cuentos, tenemos las distintas miradas de los colaborades y cómo el amor es también el medio para lo siniestro e insólito.