Mis queridos padres

Ronnie Camacho Barrón

¡Los macarrones están listos!, ¿sabes?, nunca pensé que te traería a casa, no eres muy simpático y realmente muchos te tenemos miedo, pero bueno mis padres querían conocerte y que mejor forma de hacerlo que invitándote a cenar.

Ya quiero que den las ocho para que se despierten y al fin te puedan conocer, sé que para ti es muy gracioso molestar a los demás y más centrarte específicamente en mí solo porque soy adoptado, pero Mamá y Papá ya me había advertido que muchas personas no lo entenderían y que otras más se reirían de mí solo por eso.

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Me tienen miedo

Alejandro Negrete

Me llamo Brisa. Me tienen miedo, solo tengo trece años. Hace días que estoy en este lugar. Tengo puesto este chaleco que no deja mover mis brazos.

Todo comenzó una noche. Estaba de niñera en la casa de mis vecinos, los Prado. Se iban a una fiesta y me preguntaron si podía cuidarles a su hijo Julián, un bebé de dos años. Acepté.

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Todos los pájaros caen al suelo

Escoria Medina

Hice todo lo que Dios nunca hizo por ti y eso que rezaste un chingo después que el viejo se murió. Sí, te quedaste sola, o eso le decías a todos, como para que sintieran pena por ti, pero yo me quedé, acuérdate de eso, yo me quedé.Habríamos permanecido bien solas, con nuestra vejez de por medio. Habríamos estado bien, pero quisiste llenar el vacío de tu Dios mudo y de la ausencia que deja la muerte con lo que fuera porque nunca te bastó mi compañía.

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Latidos

Lord Crawen

Un abrupto sonido emergió de la cápsula donde resguardaba el corazón. Agotada y con todos los recursos puestos únicamente para poder lograr un primer latido, Lena descendió velozmente hasta su sótano después de que, entre sueños, y los aparatos en toda su casa, le dieran el veredicto del primer latido.

El pulso no mentía, el equipo de medición tampoco. Lo había conseguido. Sostuvo fuertemente con ambas manos la cápsula de cristal. Sonrió. Entonces, llegó el segundo latido. Un tercero. El cuarto. La maquinaria de la vida retomó en aquel instante el movimiento necesario para el bombeo de líquidos. Lena no cabía en felicidad al observar su trabajo convertido en realidad.

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Los Necroamantes

Carlos Martínez

“Porque hay que saber que no hay monstruo más terrible que un hada, porque su belleza rinde, encanta, subyuga y ata a otra realidad …”

Ana María Morales

Fragmentos recuperados de diversas fuentes nos hablarán de la historia de Fidel, un arqueólogo:

Crónica: “En el Jardín del Edén” por Navette Tamayo, publicado en la revista: La lengua de fuego, en mayo de 2016 parte 1:

Oculto entre las montañas existe un valle sombrío con olor a muerte. Si alguna vez Rulfo describió Luvina como el lugar en donde anida la tristeza, “El Muladar”, como le dicen los judiciales a este lago prehistórico erosionado por el tiempo y convertido en necrópolis por la violencia, sería, en ese sentido, una suntuosa casa de campo para la ausencia. Un jardín de mandrágoras humanas, donde los desplazados jornaleros ya no cultivan, sino buscan. Desentierran aquello que el crimen organizado sembró durante decenas de años. “Levanta Muertos”, les dicen. Diametralmente lo opuesto a mercenarios, los levantamuertos son personal a sueldo contratado por las víctimas de una guerra normalizada y sin cuartel, para encontrar los restos de sus familiares desaparecidos.

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El Nahual Errante #6 L’Amour Pourri

Para el amor queremos buscar sentido en lo predestinado, como si de un melodrama se tratase, pero yo lo veo más como la mala suerte: toparse por desgracia con los dos o tres años de la siguiente terapia. Mi madre bien me lo decía, “no voy a pagar terapias por el siguiente tropiezo amoroso, así que piénsalo bien”, pero yo nunca lo pensé muy bien y me dejé llevar, arrasando con todo a mi paso. El amor es un mundo fantástico y tétrico, depende de qué lado del show te toque mirar y, por eso, no podía quedar de lado como tema para el Nahual Errante.

¿Qué es el amor? Ya lo plantea Miguel Diaz como la eterna pregunta sin respuesta en su texto Saber amar con el que debuta como escritor de estas páginas. Los textos que componen este número van más enfocados en la reflexión en torno al mundo idílico del amor y las consecuencias después de despertar.

La portada, al igual que al monstruo de Frankenstein, es el conjunto de todo lo que termina podrido y unido. Busca en el amor la aceptación, pero sólo consigue inspirar la repulsión y el deseo de lo perverso. ¿Tan horrible es el amor?, ¿Quién podría siquiera intentar definirlo? Tal vez Mariana Enríquez se aproximó con Las cosas que perdimos en el fuego en los rostros quemados y desfigurados por “amor”.

La música, el cine y prácticamente cualquier creación humana habla sobre este florido sentimiento, así que las recomendaciones no se quedaron atrás y en la sección de cuentos, tenemos las distintas miradas de los colaborades y cómo el amor es también el medio para lo siniestro e insólito.