No me sirven las palabras, gemir es mejor[1]

En todos los géneros musicales se habla sobre sexo, de manera directa o muy sutilmente mediante el uso de metáforas. Algunas que tocan el tema de forma directa suelen pasar desapercibidas porque se cree que son románticas solo por ser baladas como es el caso de “Burbujas de amor” de Juan Luis Guerra que quiere meter su nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por donde quiera, pasar la noche en vela mojado en ti[2]. Otro ejemplo podría ser “Rubí” de Babasónicos en la que Adrián Dárgelos canta «tu aliento carmesí, tu flor de Liz junto a mi boca, fumar de tu rubí, quererte así, beberte a gotas»[3]. Como ésta hay muchas canciones que “esconden” en la letra alguna insinuación hacia el sexo.

Sigue leyendo No me sirven las palabras, gemir es mejor[1]

Escape

Andrés Muñoz

12 de mayo del 2023, Santiago de Chile.

La detective de narcóticos, sargento Angela Ponce, hizo zoom con sus prismáticos digitales para mirar aún más de cerca un intercambio ilícito a las puertas de un antro escondido entre los callejones húmedos y mal iluminados del centro. Los objetivos, seguidos hace meses, son parte de una célula sectaria acusada de crimen organizado y producción de drogas químicas.

La policía había modificado un foodtruck para esconder a dos personas en un compartimiento paralelo con ventanas mimetizadas, sin deformar el chasis ni afectar a los cocineros que atendían al público.

Sigue leyendo Escape

Alpha

La bestia, el Dios, el Omega, a la creatura se le consagra una única vez cada vida, cada siglo. La joven ofrenda está aquí para cumplir con su tarea. No llora, no sufre, está lista bajo la premisa de aceptar un destino que se le obsequió y aceptó. Es virgen, porque la sangre derramada será la forma de santiguar el culto.

Ella espera, con las caderas abiertas, los senos expuestos, la libido lista para llevar a cabo el mayor de los rituales. No hay manos, no hay otro cuerpo humano, pero la piel siente, goza con el roce de algo que no puede ver. Rodea los muslos, las nalgas y llega hasta el monte de Venus donde explora las comisuras del placer. La penetración es inminente. Ella lo espera, mojada, lista. El ser espera, busca el goce en el clítoris. Ella se entrega a los placeres que le regala su cuerpo. Los senos lamidos, mordisqueados. Los pezones erectos ante el tacto y el aliento.

Sigue leyendo Alpha