“Cómo salvar un planeta: La Guerra de Ysaak de DrossRotzank”

Luego que seres antropomórficos crearan una utopía tecnológicamente avanzada, el omnipotente Pumo da a conocer su intención de destruir Yóvedi. Tras contactar a Hathor, –elfo pirata proveniente de la luna Titán– el dragón Varuuna da pie a una alianza a través del Sistema Solar para descubrir la naturaleza del invasor, comprender su móvil, y salvar el planeta.

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Además de la tercera novela publicada por el youtuber venezolano Ángel David Revilla bajo el alias DrossRotzank, La guerra de Ysaak es la continuación para su opera prima Luna de Plutón. Siendo historias independientes en el mismo universo ficticio, la linealidad no exige leer una para comprender la otra.

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Dross suele afirmar en sus videos que La guerra de Ysaak es su mejor obra, que recibe excelentes críticas literarias (la que hice hacia Luna de Plutón está en línea), y que encantará a sus lectores.

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Predominando entre youtubers hispanohablantes, es raro que Dross olvide la opinión pública en pro de humor negro versátil e icónico para la época experimental previa a su contenido y audiencia actuales. Lo conocí hace más de una década, cuando escribía libremente para lo que tenía facilidad, era más de su agrado, y armonizaba con su forma de ser.

De haber priorizado y publicitado los textos de humor negro (lo mejor en su producción literaria) en el blog a través del cual se dio a conocer, sus seguidores actuales lo habrían tachado de grotesco y los hubiera perdido.

Comparada con antaño, su producción actual –audiovisual y literaria– conformada por elementos aparentemente profanos y terroríficos apunta hacia una broma de mal gusto.

Desde tiempos del blog, para los llamados ‘fans de huesos negros’ la literatura de Dross era rica, acertada y bien encaminada siguiendo la senda de los artículos humorísticos antes que la del cuento (presente de manera esporádica), siendo ésta última en la cual presentaba mayores aspiraciones literarias. Basta comparar el relato más atrayente en el sitio web con la entrada ‘Poesías de Dross’.

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Dross generó interés hace aproximadamente una década con la entrada en el blog ‘La Guerra de Ysaak’, cuya nota introductoria se refería al texto como un cuento experimental (lo que quiera que eso signifique).

Siendo un texto electrónico, postergué su lectura hasta la irrealización.

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Una norma para la noble exploración literaria dicta: “Hay demasiado por leer. El lector otorgará una única oportunidad al autor”.

La segunda oportunidad a un autor mediocre es un caso extraordinario, y no planeé darla a Dross. Tratándose de cualquier otro autor, si leer Luna de Plutón no hubiera influido a no leer La guerra de Ysaak, la trama de éste último lo hubiera hecho.

En palabras de un profesor, Luna de Plutón “no es la gran cosa”; no fue trascendental, ni generó suficiente interés como para explorar la obra de Dross. La experiencia se habría limitado a lectura y crítica, pero Dross obtuvo el indulto debido, tanto al mérito vitalicio con que cuenta su blog, como por buen –aunque esporádico– contenido entre una pobre producción audiovisual.

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Pésima idea

Pese a la común influencia que la moda ejerce sobre el ritmo de selección lectora, no suelo comprar y leer una obra justo cuando sale al mercado.

‘La guerra de Ysaak’ tardó una década en pasar de lo digital a lo rústico, y pude leerlo.

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Antes de adquirir La guerra de Ysaak, con el archivo en Word como única referencia, asumí que éste abarcaría gran parte de la novela, pero sólo se trataba de un prólogo con alrededor de cincuenta páginas cuyos interlineados y tamaño de letra generaron un formato concurrido bastante peculiar y notorio.

Tras leer el prólogo descubrí en qué me había metido.

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Procrastinación literaria

Innecesario escribir más sobre la trama o estilo en La Guerra de Ysaak. Basta plantear de manera simplista lo ya mencionado.

Para colmo: explanación.

Es molesto prolongar la llegada de un final predecible sin algún elemento de por medio que lo justifique.

Independiente a la extensión del texto, importa lo que valga la pena entre inicio y final.

Conociendo el final o, al menos, siendo predecible, el autor debe justificar el recorrido, y La guerra de Ysaak hace lo opuesto.

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Simple deducción

  • Planteamiento: utopía emblemática dentro de la ciencia ficción (que roza peligrosamente en lo trillado).
  • Conflicto: derrotar un invasor todopoderoso.
  • Final: destrucción del invasor.

Uno gustaría contenido profundo, interesante y evocador a lo largo de quinientas páginas, en lugar de una larga narración que no avanza ni genera empatía hacia personajes planos en situaciones comunes, absueltos de momentos tensos.

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Fontaneros en el espacio

La guerra de Ysaak no cumple la función primordial para el arte: sumergir al espectador en la obra de manera que olvide que se trata de una obra.

La buena narración, el buen poema, la gran pintura, o la sublime puesta en escena privan al espectador de la pasividad por medio de verosimilitud.

En ningún momento La guerra de Ysaak genera verosimilitud.

La regla básica para el ficcionador en cualquier ámbito resulta evidente a nivel narratológico: no hay tema imposible de abordar. No en balde Stephen King no descarta escribir sobre fontaneros en el espacio.

Lo cautivador en un tema se reduce al talento del escritor. Por más fantástica o relevante que resulte una idea, sin saber plantearla ni desarrollarla, no conmoverá al lector ni trascenderá. El lector no está obligado a comprender la importancia de una obra, ni se esforzará en hacerlo. La propuesta del artista talentoso despierta el interés del espectador en cosas –hasta entonces– triviales para él.

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Síndrome de Guasón de Leto

Cantidad no es sinónimo para calidad, y La guerra de Ysaak pudo ser tanto o más entrañable que Luna de Plutón, de no haber sido mal encaminada.

Hasta hoy, en lo tocante a producción literaria, Dross cree que la pasión durante su proceso creativo guarda relación de equivalencia con la aceptación por parte del público pero, exceptuando la aprobación unánime por parte de sus seguidores en Youtube, no hay elogios literarios hacia su obra.

Yo habría querido ver al menos una crítica (favorable o no) que valiera la pena, de alguien que no fuera un quinceañero con nada más que una reciente novela de Star Wars, una entrega de Harry Potter, y otra tocante a Minecraft al fondo.

La síntesis depurada de pretensión pudo haber mejorado La guerra de Ysaak. La estructura del cuento es la herramienta ideal para purgar textos de aquello a lo cual King se refiere acertadamente como “paja y tonterías”.

El superviviente, la configuración entre instinto y humanidad

Desde la década de los setenta, la obra de King ha crecido de manera exponencial con una amplia diversidad que va del relato corto, hasta las más extensas sagas y ha explorado diversos subgéneros de la literatura; desde la ciencia ficción común como en su cuento El Procesador de Palabras de los Dioses, Under The Dome y La Larga Marcha, pasando por diversas formas del terror y horror como Carrie, Eso, La historia de Lisey o Misery. En ellas podemos apreciar como explota los lados más sensibles, oscuros y retorcidos del ser humano, envolviendo a sus personajes en situaciones que los llevan al límite.

Y aunque es un autor bien conocido por crear criaturas fascinantes y a la vez aterradoras, responsables de las pesadillas de muchos de sus lectores asiduos, no vive únicamente de éste recurso, pues existen entre todas ellas, relatos donde el ser humano confronta miedos primitivos, encaramados en los abismos del instinto, así como escenarios extremos creados para desafiar la cordura del individuo. Seguir leyendo “El superviviente, la configuración entre instinto y humanidad”

Un pequeño vistazo a las historias fantásticas de Stephen King, el rey del terror

Historias fantásticas es una antología de algunas de las historias cortas que King ha escrito a lo largo de los años.

La editorial DEBOLSILLO publicó en 2014 una segunda edición (veintinueve años después de la publicación original en 1985 llamada Skeleton Crew) un compendio titulado Historias Fantásticas aunque cabe recalcar, que este libro sólo representa una parte de la obra original, pues fue dividida en varios compendios de diferentes editoriales.

La mayoría de las historias son independientes, no obstante, comparten varios tópicos, ya que, al ser muy diferentes, todas beben de una forma narrativa que genera en el lector cierta sensación de intranquilidad, donde incluso, algo ridículo o cotidiano puede parecer aterrador.

En ellos, Stephen King, oscila en distintos estilos de escritura donde se puede encontrar el manejo de la fantasía en diferentes niveles, yendo desde lo increíble hasta lo ridículo, pasando por la crueldad y la crudeza de la psicología humana y regresando a lo paranormal.

“Hay tigre”

Donde un niño va al baño de la escuela, solo para encontrar un tigre sentado frente al espejo.

“El ordenador de los dioses”

Tras la muerte de su sobrino, un hombre encuentra una computadora hecha a mano que planeaban regalarle, y que pronto descubrirá, no es una computadora cualquiera.

“La playa”

Dos cosmonautas están atrapados en un desierto eterno cuando un terrible accidente destruye su nave.

“Apareció Caín”

Un estudiante frustrado, aprovecha el último día de clases para probar su rifle.

“Zarabanda Nupcial”

Una pequeña banda de Chicago se ve envuelta con la mafia y los problemas que la plagan al ser contratados para una boda.

“Reparto Matutino”

Un lechero deja pequeñas sorpresas en las entregas que realiza durante una mañana cualquiera.

“Ruedas: un cuento de lavandería”

Mientras buscan quien verifique su coche, un par de amigos ebrios se ve cara a cara con cierto repartidor de leche.

“El hombre que no quería estrechar manos”

Una noche, jugando cartas, nuestro protagonista encuentra un extraño hombre que se rehúsa a tocar a los demás, y lo que parece simple paranoia acaba siendo algo mucho más siniestro.

“La imagen de la muerte”

Tras verse reflejado en un espejo supuestamente maldito, un coleccionista descubre que quizá no fue buena idea tratar de comprarlo.

“El camión del tío Otto”

La historia nos cuenta de un joven que se encuentra a su tío, un loco que jura que el camión decrépito de enfrente lo persigue intentando matarlo.

“El brazo”

En sus últimos momentos, tras haber pasado toda su vida en una pequeña isla, Stella decide que quizá valga la pena intentar cruzar “El brazo” que la separa de tierra firme.

El texto sorprende con un poco de poesía, que, aunque no insoportable, deja en claro que el territorio indiscutible de King es la narrativa.

“Paranoia: Un canto”

Un hombre con un caso extremo de paranoia cuenta todas las veces que el mundo se ha aliado para deshacerse de él.

“Para Owen”

Desde la perspectiva de su hijo, King habla sobre una escuela poblada por nada más que fruta.

“Reparto matutino”

Habla sobre un psicópata que trabaja como repartidor de leche, ningún asesinato violento. La cotidianeidad es el elemento de terror, sin necesidad de elementos o criaturas sobrenaturales. Spike, el protagonista, modifica el contenido de las entregas: un poco de afrodisiaco en una botella, ácido o veneno en otra. Aunado a ello, su personalidad es “pasiva”, tanto que contrasta con las situaciones que se desarrollan a partir de las entregas que, si bien son innaturales, no rebasan la lógica para convertirse en fantasía. Esta es la única historia con una secuela. – “Ruedas: Un cuento de lavandería”.

En general, los textos, resaltan el más puro estilo de King. Grandes descripciones ambientales y detalles que dan vida a cada escena. No es lo mismo que te digan que hay una computadora en la mesa a que te describan qué tan maltratada está, el color, la marca, etc. Un elemento fundamental en la mayoría de las historias es la influencia que han ejercido varios autores clásicos del género en King.

Puedo recomendar ésta antología a dos tipos de personas, primero; a todos aquellos que ya son fanáticos de King y que desean conocer más de sus obras, en especial sus clásicos.

Después; a aquellos que aún no conocen a King y disfrutan de lecturas cortas pero sustanciales, puesto que la mayoría de las historias no rebasan las treinta páginas y pueden servir como “probadas” para introducirse en el género, sin el compromiso que implica la lectura de una novela entera.