Virus y Pandemias

Vivimos un momento caótico. Lejos estaba pensar que las películas apocalípticas estaban a la vuelta de la esquina. El imaginario nos hizo creer que la caída vendría después del gran contagio, el último cataclismo, la invasión alienígena, pero a miles y miles de años en el futuro.

“Eso no me va a pasar a mí”, el gran himno egoísta para negar la realidad. “Eso no existe”, “No puede ser real” y antes de poder asimilarlo estábamos recluidos en nuestras casas. El miedo y la ignorancia se hicieron presentes para mostrarnos que en un final inminente somos todos contra todos, ¡Qué se salve quien pueda!

Mientras tanto, los otros habitantes de este planeta recuperan los espacios que la gran peste humana les arrebató a la fuerza. El planeta necesitaba un respiro y pienso fue amable al exigirlo de esta manera, pudo haber sido peor. La próxima vez no será tan indulgente. Al final de todo “¿quién ha sido el animal?”. [1]

Parar de la gran carrera diaria para reflexionar sobre todos los beneficios con los que contamos. Observar al otro, al que no puede detenerse y echarle una mano, ser solidarios, es lo que se esperaba de una sociedad que rescató de las ruinas a otros después del terremoto. A cambio vemos saqueos, acumulamiento de productos básicos, alza de precios, oportunismo.

Un caos económico se avecina y nuestro mentor es el consumismo. Hemos creado nuestra propia destrucción.

“Los niños que quieren crecer para comprar y vender, para vender y comprar, para usar y tirar y hacer la rueda girar y girar. Y aunque el cielo se vuelva oscuro va a girar y girar. Aunque los chicos se mueran en tu puerta va a girar y girar. Aunque tu abuela junte cartones va a girar y girar. La rueda que mueve al mundo va a girar y girar.”[2]


[1] Larva, Los leones volverán, El día de la peste

[2] La rueda que mueve al mundo, los espíritus, Agua ardiente


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El Horror del vasto universo

Cuando el hombre lo descubrió, le ha sido imposible no mirar al cielo y preguntarse ¿qué hay más allá?

Pasando a través de los primeros estudios astronómicos y astrológicos basados en hipótesis de los antiguos griegos, romanos, culturas mesoamericanas y estudiadas en la edad media; los misterios del vasto espacio al que solemos llamar universal, siguen a la fecha, siendo un misterio.

Las bondades del estudio actual del espacio consta de miles de investigaciones y esfuerzo para conocer lo que nos rodea fuera del globo terráqueo, sin embargo, en la antigüedad, hombres como Galileo Galilei, Copérnico, Leonardo DaVinci, Johannes Kepler e Isaac Newton, sufrieron persecución de cultos religiosos y una sociedad conforme con la vida que hasta entonces, se les remarcaba como la única y, bajo el comando teológico, aceptar que solo un Dios tenía todas las respuestas en un libro sagrado. Tanto así, que algunos sucumbieron ante las hordas de gente molesta con una verdad incómoda, la que en aquel entonces, era perseguida y castigada.

A través del tiempo, el hombre tuvo que aceptar y adaptarse a una vida de hipótesis e investigaciones para conocer qué había sobre sus cabezas y qué lo conformaba.

Los antiguos navegantes, como los vikingos o españoles, requerían de la guía estelar para llegar a ciertos puntos, realizando planos cartesianos de acuerdo a las posiciones de los cuerpos celestes llamados estrellas.

En las culturas mesoamericanas, se rendía culto a astros como el sol y la luna, así como el estudio del planisferio estelar, dando pie a la creación de calendarios.

Ya en siglos posteriores, como el XIX y XX, el hombre ha creado, a través de alta tecnología, vehículos que lo han transportado fuera del globo terráqueo, incluso a la luna, tema del cual aún no se tiene la certeza de la llegada del hombre a tal astro. La creación de miles de dispositivos llamados “satélites” los cuales permiten a la fecha, que tengamos una comunicación mundial vía voz o datos. Investigadores que están en transbordadores vagando por el espacio, en busca de nuevos elementos. El último de ellos, tripulado sólo por robots, que llegará a Marte y otro a Júpiter.

Gracias a todos estos hombres, hoy sabemos que nos encontramos en un sistema solar con planetas que giran alrededor de un sol de forma helicoidal, que somos una de millones de galaxias alrededor y, los nuevos descubrimientos de planetas donde podrían albergar vida. ¿O ya existe en ella?

Uno de los mitos alimentados a través de la literatura es, sin duda, que existe vida fuera de nuestro planeta. Pero no la que ocurre por cuestiones químicas en cada planeta, sino vida inteligente como todos nosotros, la cual se oculta a nuestra vista.

Julio Verne, se hubiese maravillado al saber que el hombre, así como lo describió en sus historias, pudo viajar a la luna y próximamente a otros planetas. Cada una de sus historias, repetitivamente soñó con ver a un hombre atrevido de explorar este y otros planetas.

En 1968, durante una interrumpida transmisión de radio, la gente escuchó como es que invasores espaciales llegaban a la tierra y una guerra interestelar comenzaba. La radio, un fuerte armamento imaginativo para aquellos años, ayudó a alimentar el cuento “La guerra de los mundos” de H. G. Wells, quien haciendo uso de las ondas de transmisión su voz y profesionalismo, junto a su inventiva, consiguieron aterrorizar a miles de personas que escuchaban la transmisión. Posteriormente, el libro saldría a la venta, siendo un gran Best Seller.

Isaac Asimov, un tratante de la astronomía y astrología, redactó muchos de estos cuentos, basándose muchas veces en las hipótesis científicas realizadas por investigadores y científicos. Muchas veces, los cuentos son creíbles debido a la investigación que el autor realizó durante la redacción de sus obras.

El horror, apenas comienza

“Seres que habitaron alguna vez este mundo, volverán, a reclamar lo que les pertenece”. Howard Phillips Lovecraft dicta así, durante una plática con sus colaboradores de la revista pulp “Weird Tales”, la inspiración de sus obras. Y es que, en cada una de ellas, apreciamos apariciones provenientes de una segunda o tercera dimensión, a las cuales, el hombre tiene acceso gracias al Necronomicon, libro redactado por el árabe loco Abdul Alazrhed. Dentro del libro, pueden hallarse distintas formas de contactar con seres de otros mundos y dimensiones. Lovecraft a la fecha, es objeto de estudio por amantes de la literatura fantástica y del horror, indagando si es que, el Necronomicon es un libro inventado o si en verdad pudo leer tal obra. Para nuestra mala fortuna o aumentar el misterio, dependiendo con la óptica que lo manejemos, Lovecraft no tuvo vida suficiente para aclarar el tema y tampoco para ver cómo su obra crecía y daba frutos en infinidad de autores y cineastas.

“Antes del universo había dos cosas y solo dos cosas: Eso y La Tortuga. La Tortuga, personaje que había vomitado el universo, aunque vieja y estúpida, fue quien, según Stephen King, dio vida a todo lo que conocemos. Pero en el universo no solo puede existir el bien, sino el mal, ya que “Eso”, viajó a través del vasto universo, hasta llegar a la tierra y anidar en el pueblo de Derry, en Maine; atemorizando a los más pequeños del pueblo. Dentro de la novela del mismo nombre, “Eso”, también conocido más adelante como Robert Gray, es el personaje principal y motivo, de las novelas de King, intentando explicar que este horror cósmico es el causante de muchas de las fuerzas negativas en cada novela del autor. Algo indestructible, si analizamos a fondo otras obras del autor, desdeñando entonces que el horror cósmico, jamás desaparecerá de nuestro mundo y nuestras mentes.

Una de las paradojas más importantes en las que nos hemos de situar, no son literatura. Autores y científicos nos han acercado a lo peor que podría suceder fuera de nuestro pequeño planeta tierra, pero pongámonos un momento a pensar en los experimentos realizados por el hombre al lanzar animales de distintos tipos y razas en cápsulas espaciales. Han pasado años de estos experimentos y aquellas cápsulas vagan en el universo sin destino alguno, sin que la gravedad de la posibilidad de un retorno a la tierra. Hay también experimentos que desconocemos de cápsulas tripuladas o no, que han perdido la señal con comunicaciones terrestres y vagan en el universo, también, sin destino alguno. Todo esto sucede en lo que termino de redactar este texto y en lo que tú lector, has llegado hasta este punto.

Sin duda alguna, el universo envuelve misterios terroríficos y solamente algunos nos han acercado a pocos detalles que nuestra propia mente puede comprender.

Este breve escrito, espero haya despejado algunas de las dudas con respecto al tema cósmico y autores que nos acercan a la literatura de horror cósmico. Queda entonces, en cada uno de ustedes, atreverse a leerlos y sobre todo, a realizar las experimentaciones que ellos llevaron a cabo para redactar cada una de sus historias…

O tal vez, ellos ya observan lo que te encuentras leyendo justo ahora….

El Nahual Errante: Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae.[1]

Los inicios siempre son emocionantes y no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Algo teníamos que hacer con nuestras asquerosas vidas, más allá de trabajar y perdernos en la rutina del día a día. Aquí está nuestra propuesta, nuestras letras y nuestra extraña manera de concebir del mundo. El Nahual Errante está vivo y está compuesto de todas las partes inmundas de la literatura que la academia desprecia. Nosotros no somos dignos a la crítica rigurosa, pero somos la razón, el detonante para futuros y hambrientos lectores con toda una escuela de autores cíclopes a nuestras espaldas.

Hablar de “la literatura de lo insólito” es referirse a esos géneros que la literatura canon ha tachado de menores, debido a que prioriza el entretenimiento antes que “el buen gusto”. ¿Realmente “la literatura menor” no tiene otro fin más que el de ser una fuga de la realidad y entretener? No. Puedo afirmar, con gusto, que los puristas se equivocan y que cada tópico que encierra esta “literatura de lo insólito” tiene sus propias reglas y modalidades con las que se rige. También es importante recalcar que fueron y son el medio para criticar una realidad aplastante que nos consume. La fantasía no sólo habla de hadas y dragones y el terror no sólo habla de vampiros y monstruos de la noche. Estamos en contra de catalogarlas en un solo cajón. Se debe entender que existe la literatura de horror y terror, de fantasía y de ciencia ficción como elementos que tienen su propio universo con el que se rigen y existen, diferenciado sus características únicas con claridad una de la otra y su función, también, es criticar la realidad que nos consume.

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