Miedos infantiles

Manuel Hernández

Hace como 13 años en clase, un profesor de Humanidades nos realizaba la siguiente pregunta: ¿qué es la felicidad? y minutos después compartimos en voz alta nuestra humilde opinión sobre dicho cuestionamiento. Terminamos de escuchar a 36 adultos de 19 años aproximadamente y la conclusión fue: «la felicidad es la ausencia del miedo» pero como toda respuesta me llevé a casa la incógnita de la palabra clave (miedo), que en días recientes me volvió a resonar por diversas experiencias en soledad.

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El velo azucarado

Ilse Basurto

El amor se cierne sobre nosotros como un velo, adornado con flores, mariposas y azúcar multicolor, pero, al fin y al cabo, no deja de ser un manto que nos impide la visión clara, que le da a todo un toque específico: el de la idealización. Bajo esta visión del mundo, se pueden dar las situaciones más adorables o las más siniestras. De inicio, al conocer a alguien, todo parece miel sobre hojuelas, creemos que la persona amada es el “príncipe encantador o la princesa de ensueño¨, que ha sido creado solo para nosotros. Con este sesgo enaltecemos hasta el más mínimo gesto que se acerque a nuestro ideal romántico y comenzamos a hacer a un lado las imperfecciones que, de haber visto a tiempo, podrían, salvarnos de la catástrofe. ¿Cuántas veces no hemos dicho estas frases? “Es tierno, quiere protegerme de todo, por eso pasa por mí siempre”, “se pone celosa de mis amigas porque me ama”, “me dice qué ropa me queda mal porque desea que siempre me vea guapa para él¨.

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Amor Siniestro

David Osnaya

Hace unos días me visitó un amigo que tenía por lo menos un año que no veía. Con el paso de las horas mezcladas entre la brisa y un par de tragos las palabras comenzaron a aflojar un poco nuestras lenguas, y un poco más la verdad escondida dentro de nuestros pechos. La noche siguió, sus impertinencias eran muchas como sus modales pocos, sus comentarios eran como una bola de frontón, pronto rayaban en lo grosero y lo inusual, así me preguntó: ¿Qué seguía haciendo en un pueblucho, cuando podía explotar mi cerebro y mis capacidades en otras partes? A sabiendas que nadie había sabido nada de él. Un verdadero cínico. Él no lo entendía, mi vida era fructífera si la tapizaba con tranquilidad, cada paso debe ser calculado con paciencia. El caso es que no pude evitar preguntarle con cierta agresividad por qué rayos nadie había sabido de él en más de un año. Su respuesta fue sorprendentemente directa: tráfico de drogas. Un día de regreso del punto “x” al punto “y”, un derrapón en su moto lo hizo caer, y en un abrir y cerrar de ojos, efecto de la instantánea inconsciencia, despertó con la Guardia Nacional en un lado y con una visa al infierno en otro. Fue impresionante su transición, de una prisión a tres anexos en un lapso de un año y dos meses, su voluntad y su orgullo blindados, como siempre, lo hacían derramar la guerra sobre sus muelas hasta sus pies, algo sobrehumano, de miedo total, aunque eso es parte de otro cuento.

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Ménage à trois

Line Daza

“Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso”.

Baltasar del Alcázar

Desde siempre, la comida ha marcado un punto de reflexión en mi vida. El acto de comer es una forma de experimentar emociones, sensaciones; es un placer que me otorga orgasmos bucales o, por el contrario, provoca en mi gran displacer y aburrimiento. Por esta misma razón, los grandes hitos en mi vida se caracterizan por el tipo de comida que se sirvió en aquel momento, así como la forma en la que devoré.

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Efeméride

Line Daza

El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés.
No fue triunfo ni derrota,
fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo,
que es el México de hoy.

Jaime Torres Bodet

Recuerdo que el primer contacto que tuve hacia las culturas prehispánicas fue un libro llamado El despertar del jaguar, contenía aproximadamente 200 páginas, lo que me pareció muy extenso pero lo tomé de cualquier manera (para esos años era lo más extenso que había leído). A la edad de nueve, lo poco que conocía de las culturas prehispánicas había sido de mis clases de historia y los libros de la SEP, así que tenía un bagaje bastante “mocho” en ese tema. En fin, este librito se trataba de una compilación de tradiciones, cuentos y leyendas indígenas, por lo que luego de leerlo me sentí como toda una institución en el tema, jamás pasó por mi mente cuestionarme lo que había aprendido; para mí, así era como los prehispánicos vivían.

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