Proyecto 14-999

Angel Ramírez

El experimento había acabado y era hora de analizar los últimos datos y sacar las conclusiones pertinentes. El gigantesco sitio debía ser limpiado para no dejar rastro de lo ocurrido, no podían permitir que sus proyectos se vieran corrompidos debido a que sus sujetos de pruebas se percataran de su situación. Un grave error sería que sus creaciones aspiraran a tomar su lugar y no lo volverían a permitir. Solamente había que seguir el protocolo, además, resultaba sumamente interesante observar el comportamiento de tales organismos y aprender de sus errores y catástrofes.

Los científicos se desplazaron hasta el sitio en sus vehículos de forma aplanada y con propulsores ovalados, surcando el espacio y acortando con hipervelocidad, los años luz que los separaban de sus sujetos de pruebas. El equipo encargado de aquella tarea se conformaba de un grupo de personas cuadradas y de piel grisácea, sus ojos inexpresivos reflejaban el vacío de agujeros negros. A comparación de sus otras subespecies, no les importaba qué lugar ocupaban en el surgimiento de su raza, probablemente no eran los primeros, pero sí los pioneros en crear más como ellos y aprovecharse de eso.

El fin del experimento les provocaba una sensación de bienestar, ya que podía dar paso a una nueva oportunidad de observar cómo se comportarían nuevas especies y cómo se desarrollarían nuevas comunidades en diferentes ambientes. Pero secretamente, como a todos aquellos humanos, la sensación de control y poder era lo que los guiaba, destruir todo lo que una vez crearon, para volver a poner a prueba la existencia misma.

A una distancia prudente de la Tierra, iniciaron la limpieza: los seres vivos del planeta experimentaron una lenta parálisis, cada persona se quedó como congelada en el tiempo, pero aún consciente, mientras sus funciones se detenían poco a poco. Cada célula del planeta azul experimentaba un paro de funciones graduales y de repente, un rayo de luz monumental resplandeció en el cielo. La capa de ozono se abrió en donde atravesaba la luz y los rayos ultravioleta incineraron inmediatamente el área bajo el gran agujero de la atmósfera.

Aún en su estado de parálisis, los seres de la Tierra pudieron percatarse de cómo aquel ominoso cilindro de luz, atravesaba el suelo y retumbaba en el núcleo con un estruendo horroroso. El suelo se levantaba y se abría para escupir magma, nadie podía huir, aunque su instinto les gritaba que lo hicieran, no había sitio a donde protegerse, la devastación era el destino ineludible, y cuando el rayo gigante impactó la Tierra de extremo a extremo, empezó a colapsar desde el centro todo lo que había a su alrededor, formando un anillo cada vez más delgado, disparando materia hacia afuera, la cual se reducía a pedazos en la presión del negro espacio. Todo quedó aplastado por la esfera que antes era su hogar y de algo tan inmenso, sólo quedaron pedazos de roca; un rompecabezas incompleto y deformado de lo que alguna vez fue el planeta.

Aquellos seres continuaban en el anonimato y eso les proporcionaba un éxtasis cada que volvían a los rincones de la realidad conocida. Fantasmas entre mundos que sembraban vida a lo largo de galaxias, aunque esa vida se parecía mucho a ellos, al final sólo eran una herramienta más de análisis. Los datos ya habían sido registrados, una simulación más completada para añadir ese nuevo conocimiento a su cultura y sociedad. Una vez desintegrada la Tierra, dieron por exitosa la limpieza, otra más de sus creaciones había sido silenciada y estaban listos para hacer una nueva, un nuevo experimento en otro lugar, en otro momento y en otro espacio.


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