Carmilla y el horror erótico

Escoria Medina

Carmilla de Sheridan Le Fanu fue escrita en 1872 y actualmente es considerada una de las obras cumbres para el estudio de la literatura gótica. La narración se centra en Laura quien a su vez nos narra la terrible historia que sucedió durante su juventud y de la cual aún posee temores nocturnos por no poder olvidar tan terrible acontecimiento. En dicha anécdota se nos cuenta la llegada repentina de una joven desvalida de nombre Carmilla. Ambas jóvenes crean un vínculo sentimental profundo del que Laura se verá afectada ya que Carmilla va consumiendo la vida de Laura lentamente. Además, la muerte se cierne entre la población ya que una extraña enfermedad comienza a drenar a las mujeres hasta llevarlas a la muerte. Todas las piezas se van uniendo al final de la novela para desenmascarar a Carmilla y de ese modo acabar con el vampiro.

Carmilla es una extraordinaria narración donde los personajes principales están a cargo de mujeres sin la intervención emocional de los hombres. Incluso, podría afirmar, que la presencia es poco significante para la trama de la novela. Esta obra posee elementos de la literatura gótica no sólo por su personaje principal vampírico como presencia sobrenatural, además, podemos observar elementos medievales como el castillo donde vive Laura y su padre, así como el exotismo donde se desarrolla la historia.

El erotismo que rodea la novela es una característica importante para la comprensión del texto ya que, a diferencia de otros escritos vampíricos, como por ejemplo La muerta enamorada o No despertéis a los muertos donde la perdición del personaje principal (hombre altamente religioso) se ve corrompido por la presencia femenina que, a su vez, es la razón de los elementos sobrenaturales de la obra. En Carmilla volvemos a ver la misma ecuación desarrollada, pero quien se ve afectada por esta presencia diabólica es Laura quien termina prendada de Carmilla y a su vez, Carmilla no busca la perdición total de Laura ya que la novela corta deja ver que su naturaleza de bebedora de sangre la lleva a consumir la vida de Laura sin llevarla a la muerte. En el siguiente fragmento se logra apreciar la relación erótica de ambas chicas.

Con una expresión de regodeo, me atraía hacia ella y sentí sus cálidos labios corriendo por mis mejillas mientras ella susurraba, casi en sollozos:
—Tú eres mía, serás mía, tú y yo somos una para siempre.
Luego se echaba para atrás en su silla, cubriéndose los ojos con sus pequeñas manos, mientras me dejaba temblando.
—¿Será que somos parientes? –le preguntaba–. ¿Qué quieres decir con todo esto? A lo mejor te recuerdo a una persona que has amado. Pero no puede ser. No me gusta. No te conozco. No me conozco a mí misma cuando me miras así y hablas de esa manera.[1]

Le Fanu logra un texto potente, con personajes muy bien dibujados mostrando una auténtica voz femenina en ambas chicas. De esta novela se han desprendido varias puestas fílmicas como Alucarda, que es parte del cine de terror mexicano y cine de culto. Ambas obras trasgreden con su alto contenido erótico para sus respectivas épocas de publicación y demuestran que las vampira son el estandarte de la literatura erótica de horror.

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[1] VV AA (2010) Vampiras: antología de relatos sobre mujeres vampiro. “Carmilla”. Sheridan Le Fanu, Valdemar, (49-138) Madrid


Publicado por

Escoria Medina

Mediocre intelectual, andrógino, depravada social. Soy un Dios fantoche de logros pueriles, de creaciones aberrantes e inestables. Todo un fraude.

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