Luna Roja

Por Deliet

Hoy la luna se ve hermosa y roja a pesar de la nube gris que lo cubre todo. Fue trending topic. La noticia estuvo en cada noticiero local, después nacional hasta ocupar un espacio en los noticieros internacionales. Era una densa nube gris que nos había condenado a todos a la reclusión. Primero fue una recomendación y ahora las casetas que dan acceso a la ciudad están cerradas a orden de disparar a quien desobedezca. “Estamos todos contaminados”, esa fue la última noticia en tiempo real de los noticieros y la radio. La Televisión reproduce telenovelas de antaño, sin comerciales y la radio es una programación eterna de canciones de los noventa. Lo mismo pasó con el internet. El wifi dejó de funcionar a la semana de que las televisoras se fueron. Los datos siguieron funcionando hasta que ya nadie pudo recargar ni salir a la calle. Temía que esto se convirtiera en una clásica película de pandemia que terminaría por aislarnos por completo hasta hacernos desaparecer. Estábamos en el ojo del mundo, simplemente no podían deshacerse de una ciudad nada más porque sí… ¿o no?

Los primeros días fue ridículo ver a algunos con tapabocas, después, todo se puso feo y el ejército en las calles portaba máscaras antigás que se habían vuelto de uso exclusivo del ejército. Todos nos apanicamos, esto estaba sucediendo de verdad y de pronto el miedo nos llevó a cometer sin fin de atrocidades. Vaciar los supermercados y cada rincón con víveres a las buenas o las malas fue la prioridad. Cada casa era una fortaleza y nadie era bienvenido a entrar.

Las primeras lluvias lo empeoraron todo. Los pájaros caían muertos de los árboles. Me acuerdo de la primera lluvia. Fue estruendosa con mucho viento. Todos decían que eso ayudaría a disipar la nube, pero no fue así. La nube nunca se fue y los primero expuestos a la lluvia ácida agonizaron en los hospitales. Los primeros contaminados desataron el caos. Comenzó con irritación, comezón, tos, dolor de cabeza, ojos irritados y después problemas respiratorios, pústulas, llagas, calentura. Los que tuvieron suerte murieron en los hospitales, los otros infelices, murieron convulsionando, delirando por la calentura y la piel cayéndose a pedazos en sus casas. En la ciudad sólo quedamos los jodidos, los que no pudimos hacer nada, los que nos resignamos. Todavía llueve en las noches. Hace mucho que no veo la luna y hoy se ve hermosa, enorme y roja. Ya no sé si es la calentura, pero a cada momento se ve más y más cerca a punto de tocar la tierra.


Nuestras Redes Sociales

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s